Menotti: “Argentina tiene recursos para ganar el Mundial” – (MIE. 12-OCT.-2022 – 21:10)

Menotti: “Argentina tiene recursos para ganar el Mundial” – (MIE. 12-OCT.-2022 – 21:10)

Entrevistó Eduardo Verona (*).- Medianoche en Buenos Aires. Una brisa templada invade las calles de una ciudad que siempre se abraza a los recuerdos para regalarle alguna calidez al presente. El Flaco Menotti también transita esa búsqueda. Quizás por eso sigue teniendo nostalgias del Gordo Troilo, paladeando al Polaco Goyeneche, reivindicando a Osvaldo Pugliese, apelando a una melancolía irreparable para lamentar la partida reciente de Jesús Quintero (El perro verde), al que define como “un tipo extraordinario al que tuve la suerte de conocer en España compartiendo noches, encuentros, ideas, sensibilidades…”

Y aparece el fútbol. Porque siempre aparece el fútbol en una charla serena, despojada y sin urgencias con Menotti, quien ostenta el cargo de Director de selecciones nacionales. La inminencia del arranque del Mundial no lo enfoca solo en Qatar. Primero hay algo que desea expresar que abarca al fútbol, pero que a su vez lo trasciende. “Quintero me lo repetía hace muchos años. Es esta especie de  resignación, retroceso y degradación  cultural”, dice casi esperando una pregunta.

-¿Y cómo y dónde se expresa esa caída de todos los contenidos culturales?

-Se manifiesta en todas las actividades. En todas. En la música, en el cine, en el teatro, en la política, en la economía, en el periodismo, en la calidad de vida y por supuesto también en el fútbol. Ahora ya casi nadie mete una gambeta. Como si se hubiera perdido el arte de la gambeta. Este patrimonio del juego se fue resignando. Sí, claro, hay excepciones, como por ejemplo el pibe Buonanotte de Central, pero por supuesto no alcanza. Falta vuelo. Falta creación. Falta que los futbolistas evolucionen. ¿Y sabes por qué no crecen como deberían crecer? Porque los entrenadores, en general, no los ayudan porque no saben ayudarlos. No están lo suficientemente capacitados.

Las distintas capacidades fueron quedando rezagadas por el camino. Nos arrasó la mediocridad. Solo bastaría con encender cualquier día y a cualquier hora la televisión. Es un verdadero espanto. Gritos y más gritos. Dan ganas de ponerse a llorar. Por eso hay que encontrar pequeños refugios. El problema es que hasta el fútbol dejó de ser un buen refugio. Ya me entusiasma menos que antes. Me apasiona menos que antes. Me duele decirlo, pero es así.

-¿El Mundial tampoco te despierta entusiasmos y pasiones? 

-Un Mundial siempre es otra historia. Pero no se puede negar que no hay grandes monstruos para ver. Messi lo es. ¿Pero cuántos más hay como él? Nadie más. ¿Quién es la gran estrella de Alemania? No está. ¿Y de Inglaterra? No está. ¿Y de España? No está. ¿Y de Brasil? Sí, Neymar, pero Neymar está muy lejos de Messi. Muy lejos. ¿Y de Francia? Sí, puede ser Mbappé, pero… Faltan los grandes protagonistas para los grandes escenarios. Antes y no hablo de hace cincuenta años, había dos o tres por selección. Cualquiera lo sabe. Eso se terminó. Se fue terminando poco a poco. Como si todo se fuera desmoronando. Es una pena.

-Rescataste a Messi en medio de la tormenta.

-Sí, claro. Es que Messi con 35 años continúa siendo el mejor futbolista del mundo. Sin ninguna duda. El vive para el fútbol. Siempre lo hizo. Y se nota. Es la pelota, es el juego, es la magia que él tiene. Y se lo ve muy pero muy bien. Casi mejor en la Selección que en el PSG. Descubriendo los espacios, descubriendo en definitiva los pequeños misterios del fútbol. Por eso hace lo que hace en una cancha. Arrancando más lejos o más cerca. Pero a favor de una idea. De un concepto. De una elaboración de la jugada colectiva. Porque él no persigue el lucimiento individual que más bien que lo ejecuta y lo debe disfrutar. El persigue y arma lo que más le sirve al juego de la Selección. Esto lo fue encontrando con el tiempo. Y con el talento puesto en marcha. Claramente, es hoy el mejor. Y es una de las grandes ventajas con que cuenta Argentina. Pero como siempre digo: igual Messi necesita que lo respalde el funcionamiento de un equipo. Solo, nadie gana un Mundial.

Lionel Messi

-¿Advertís que tiene ese respaldo?

-Sí, lo tiene. Se fue desarrollando, se fueron generando las condiciones. Y aparecieron las individualidades al servicio del equipo. La realidad es que se hizo fuerte Argentina. Se fortaleció adentro y afuera de la cancha.

-Esa fortaleza que transmite afuera de la cancha en la armonía que muestran hasta cuando están de vacaciones, ¿después se vincula a la hora de los partidos?

-Sí. Es que sí sos muy fuerte afuera también sos muy fuerte adentro. Se proyecta esa dinámica. Es el grupo que empuja para compartir, para estar y para llegar a un objetivo como ganar un Mundial, aunque en el fútbol nadie puede garantizar nada. Pero son señales favorables que no habría que subestimar.

-¿Es el gran valor agregado de esta Selección?

-Es un valor agregado estupendo. Porque existieron varias selecciones nacionales que desde el 90 para acá no contaron con esa virtud. Y en un momento sentís esa ausencia. Y gravita. Influye. Esto no significa que Argentina ya tiene asegurado algo en particular. Porque un Mundial es distinto a todo. Messi, seguramente, lo debe saber porque ya jugó cuatro.

-¿Messi  ya está a la par de Pelé, Maradona, Di Stéfano y Cruyff?

-Sí. Ya llegó ahí. Aunque hay niveles. Diferentes niveles. Pelé sigue siendo el número uno. Nadie igualó a Pelé. No se sabía si era diestro o zurdo. Salía para afuera o por adentro con la misma facilidad. Saltaba y le sacaba a los rivales medio metro para ir a buscar una pelota. Se suspendía en el aire. Inventaba goles y jugadas que no estaban en ningún libro.  Y además tenía una potencia física descomunal. Por eso el Negro Pelé, arriba de todos.

Pelé

-¿Y Maradona?

-Diego por debajo de Pelé. No muy lejos, pero atrás. Como todos los demás, reconociendo lo que fueron Alfredo, un fenómeno de la dimensión del Flaco Cruyff y ahora Messi, sin nadie que en la actualidad esté a su altura. Respecto a Diego, estoy convencido que si él hubiera tenido una vida más ordenada, su fútbol lo podría haber mantenido por lo menos hasta los 40 años. Pero duró poco en relación a su inmensa calidad. Su decadencia empezó en Napoli.

-¿Cómo que empezó en Napoli? Cuando llegó en julio del 84 todavía no había cumplido 24 años.

-Sí, pero ahí comenzó todo. En Italia. Ahí arrancaron los graves problemas que no pudo solucionar. No antes. No en Barcelona, por más que digan lo que digan y comenten lo que comenten. En Napoli empezó su decadencia, aunque haya ganado lo que ganó. Incluso en su juego. Porque su físico no podía aguantar a lo que se exponía. El hacía un par de jugadas maravillosas por partido y resolvía lo que nadie podía ni acercarse a resolver, pero no tenía resto. Era imposible. Jugaba partidos sin dormir una o dos noches. O más. Y todos tenían miedo a decirle algo por si se enojaba y se iba al carajo. Esa manera de vivir fue terrible para su condición de futbolista. Lo condicionó de manera notable. Y él siguió hasta donde pudo con apariciones geniales y decisivas. La verdad es que hacía lo que se le cantaban las bolas. Y nadie lo iba a cuestionar directamente. Su presencia paraba todo. Con una vida controlada como la que lleva Messi, repito que no tengo dudas que Diego habría estado en la cima del mundo por lo menos hasta los 40 o 42  años.

Yo lo conocí muchísimo. Y lo entrené muchísimo. Sé de la generosidad y solidaridad de Diego en el campo y en la calle. En el campo siempre quiso colaborar con el equipo. Pero a veces esas ganas de colaborar lo hacían retroceder demasiado y pedir la pelota a 60 metros del arco adversario. Yo le decía que no lo hiciera. Hasta lo reemplacé en un encuentro. Le pedía  que ayudara en la tarea que le indicaba. Y él después lo fue entendiendo. Ese Diego con el que estuve durante casi ocho años en la Selección y en Barcelona fue una maravilla. De no haber sido por la hepatitis y la fractura en el tobillo que sufrió, habríamos ganado en España varios títulos más.

Diego Maradona

-¿Nunca te cerró en su etapa como técnico?

-Es que Diego no tenía vocación para ser técnico. Nunca la tuvo. Ocupó ese rol para estar cerca del fútbol y para ganar dinero, pero no lo sentía. Como también le pasó a Pelé. Más o menos lo mismo.

-Hablando de la función de entrenador, ¿Qué le viste a Scaloni para pedirle a Chiqui Tapia en julio de 2019, luego de la Copa América, que lo confirme al frente de la Selección hasta el Mundial de Qatar?

-No sé si es tan así. Yo no lo conocía a Scaloni. Por eso armamos en mi casa una reunión con Scaloni, Ayala, Samuel y Aimar. Esa reunión fue clave. Determinó el rumbo de las cosas. Después charlamos con Tapia y coincidimos en que había que hacerles un contrato hasta el cierre de las Eliminatorias y en el caso de clasificar al Mundial, seguir hasta ahí. Ahora vengo escuchando que habría que firmarle un nuevo contrato a Scaloni hasta el Mundial de 2026. Y me parece que no sirve apurarse.

Cuerpo Técnico de la Selección Argentina de Fútbol

-¿En qué sentido lo planteas?

-Hay que esperar el desarrollo de este Mundial. Ver que hace Argentina. Como juega. Como funciona. Como termina. Para qué adelantar los tiempos. No es lo mismo caerse en la primera ronda como ocurrió hace unos años, que llegar a la final. Lo fundamental es mirar y analizar como se están haciendo las cosas. Y todo indica que se están haciendo bien.

-¿Tiene chances reales Argentina de ganar el Mundial?

-Sí, claro que tiene chances. Argentina tiene chapa y recursos para ganar el Mundial. Está en condiciones de ganarlo. Brasil también. Y Alemania, aunque no se parece a otras selecciones alemanas. Y Francia, más allá de que me dijeron desde Europa que el gran problema de Francia es que le falta un técnico. Que no tiene técnico. A Inglaterra no la veo. A España tampoco. A Holanda puede ser. A Bélgica puede ser.

-Los candidatos de siempre, entonces. Pero profundiza un poco en relación a la Argentina.

-Candidatos en contextos diversos. Argentina  está afirmada. Esto no quiere decir que sea una máquina ni algo parecido. No lo es. Pero es evidente que no arriba a la competencia con dudas. Scaloni ya eligió a sus jugadores. Lo hizo a tiempo. Y ganó tiempo. El equipo está constituido con alguna que otra variante que puede sumarle un perfil.

-¿Qué te sugiere la aparición de Julián Álvarez?

-Que está aprendiendo nada menos que con Guardiola, el mejor entrenador del mundo. Pep les saca cada vez más distancia al resto de los técnicos. Tiene todo claro. Y sigue creciendo. Álvarez está en manos de Guardiola. Y debe aprender. Y primero definir en cuales lugares de la cancha debería moverse. En qué función. Como primer punta, como segunda, como media. Todavía tiene que encontrar su rol. Que convierta algunos goles no es lo más trascendente. Lo más importante siempre es saber jugar bien al fútbol. Interpretar las necesidades del juego. Esto es lo más valioso. Querer gambetearse a tres tipos para meter un golazo que se concreta en muy pocas ocasiones no es lo mejor ni para el que lo intenta ni para el equipo que juega. Álvarez, te repito, está en la etapa del aprendizaje para saber distinguir los momentos, los tiempos, las sociedades y las pausas.

Julián Álvarez

-Sacando a Messi, ¿Quién es el jugador más destacado de la Selección?

-No hay uno que se destaque con claridad. Sacando a Messi, no hay irreemplazables. Eso sí: hay buenos jugadores que acompañan al mejor. Pero que si se lo proponen, pueden dar más. Como De Paul, por citar un caso. Puede dar más. No hablo de correr por correr porque esto lo hace cualquiera. Sino de jugar, tocar para encontrar otra vía de comunicación con Messi y llegar para definir.

-¿Vas a viajar a Qatar?

-No creo. Tengo algunas leves complicaciones propias de mi edad y estoy bien, pero no como para hacer una estadía y un viaje de esta magnitud.

-En este contrapunto que mantuvimos parece que recuperaste los entusiasmos y pasiones por el fútbol que en el arranque habías puesto en duda.

-Es que como dije antes: el fútbol no lo perdí ni lo voy a perder. El tema es que el derrumbe cultural que se advierte apenas levantando la vista a veces me cansa, me aburre y no me deprime pero quizás me baja las defensas. Por eso escucho el bandoneón de Troilo, la voz del Polaco, la poesía de Manzi, el piano de Pugliese…

-Y recordás entre otros a ese Perro Verde que encarnaba Jesús Quintero.

-Fue un placer frecuentarlo. Y hasta escuchar esos silencios inteligentes que hoy muchos mediocres que están en todas partes no entienden ni entenderán jamás.

(*) Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.